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En esta sección podrás encontrar consejos para mejorar en tu negocio y en tu vida diaria.
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Puede sonar de mal gusto el título de esta reflexión, pero antes de que me juzgues te pido un poco de paciencia.

Generalmente cuando hacemos planes, es con la intención de que funcionen y nos vaya bien. Nadie emprende un negocio pensando en fracasar ni contrata una persona para que le robe. Casi siempre vemos con optimismo nuestras decisiones y deseamos que nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos.

Pero la realidad es que muchas veces topamos con resultados diferentes a los esperados. El taller que abrimos con tanta ilusión, quiebra; el trabajador en quien confiamos, nos roba; ese cliente que pensamos que era una bendición, acaba por no pagarnos.

Entonces vienen la desmotivación y creemos que todo está en contra nuestra, poquito y más nos descuidamos y caemos en un círculo vicioso del cual nos cuesta salir.

¿Qué hacer? Planear, pero bien. Para que algo funcione, los ingenieros solemos irnos a los extremos, tratamos de sobrepasar las expectativas para garantizar en lo posible que no haya fallas y para lograr esto, siempre debemos imaginarnos lo peor.

Seguro has visto esos videos de pruebas de vehículos, en los que se les lanza a decenas de kilómetros por hora contra muros de concreto. Nadie que compra un auto quiere que eso le pase, pero existe la posibilidad y por ello la necesidad de las pruebas.

Una sentencia de la planeación dice: Aquel que no está preparado para lo peor, no está listo para lo mejor.

Te invitamos a ver este video dando click en la imagen.

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Puede sonar de mal gusto el título de esta reflexión, pero antes de que me juzgues te pido un poco de paciencia.

Generalmente cuando hacemos planes, es con la intención de que funcionen y nos vaya bien. Nadie emprende un negocio pensando en fracasar ni contrata una persona para que le robe. Casi siempre vemos con optimismo nuestras decisiones y deseamos que nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos.

Pero la realidad es que muchas veces topamos con resultados diferentes a los esperados. El taller que abrimos con tanta ilusión, quiebra; el trabajador en quien confiamos, nos roba; ese cliente que pensamos que era una bendición, acaba por no pagarnos.

Entonces vienen la desmotivación y creemos que todo está en contra nuestra, poquito y más nos descuidamos y caemos en un círculo vicioso del cual nos cuesta salir.

¿Qué hacer? Planear, pero bien. Para que algo funcione, los ingenieros solemos irnos a los extremos, tratamos de sobrepasar las expectativas para garantizar en lo posible que no haya fallas y para lograr esto, siempre debemos imaginarnos lo peor.

Seguro has visto esos videos de pruebas de vehículos, en los que se les lanza a decenas de kilómetros por hora contra muros de concreto. Nadie que compra un auto quiere que eso le pase, pero existe la posibilidad y por ello la necesidad de las pruebas.

Una sentencia de la planeación dice: Aquel que no está preparado para lo peor, no está listo para lo mejor.

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Entre las estrategias para enfrentar tiempos difíciles, te quiero compartir esta metodología para aplicar en tu taller.
 
 

En estos últimos días he tenido la oportunidad de platicar con algunos compañeros mecánicos y me han hecho saber que sienten que la situación está complicada, que cada vez hay menos clientes y que ponen muchos peros al momento de cotizarles.

¿Qué se puede hacer cuando hay poco trabajo y tal vez menos dinero? Yo lo que recomiendas que no se tomen decisiones precipitadas, ya que muchas veces en lugar de corregir la situación se hace más grave. Te pongo un caso como ejemplo, un mecánico estaba desesperado porque tenía poco trabajo y sacó una promoción con un paquete de varios servicios (Afinación, frenos, limpieza de motor y lavado de vestiduras) a un precio muy atractivo. La promoción aparentemente funcionó, porque atrajo clientes, pero no dejó dinero, pues al no considerar sus gastos y el costo de lo que estaba haciendo, se endeudó ya que el precio que estaba cobrando por sus servicios no alcanzaba cubrir ni siquiera el costo de operación, es decir, en lugar de ganar con cada carro que atendía perdía dinero.

Es por ello que te quiero compartir una estrategia que te puede servir para tomar mejores acciones. Para ello voy a pedirte que te imagines la fruta PERA para que te sirva de recuerdo de esta estrategia.

La primera letra de pera es la P y nos vamos a referir a ella por la palabra Planeación. Antes de tomar cualquier acción es importante que definamos cuáles son los objetivos a alcanzar, con qué recursos contamos y cuáles van a ser las acciones que vamos a tomar para llevarlas a cabo. Un plan debe considerar todas las fuerzas involucradas y las posibles reacciones de los actores que intervengan en él, por ejemplo, cualquier plan que hagamos en el taller debe considerar como van a reaccionar los trabajadores, los clientes, los proveedores y los competidores. Cuál es el costo de hacerlo y cuál va a ser el beneficio.
Es conveniente hacerlo por escrito lo cual además de darnos amplitud de visión lo transforma en un compromiso ya que hacerlos de palabra generalmente es condenarlos al fracaso.

La segunda letra es la E y se refiere a la Ejecución, es decir, llevar a cabo el plan que ya hicimos. En pocas palabras, ejecutar se refiere a tomar acción y no quedarnos en los buenos deseos. Obviamente, la ejecución debe ser conforme al plan y es llevar a la realidad aquello que hemos visualizado.

La tercera letra es la R y nos invita a la Revisión que debe existir en cualquier actividad para garantizar que se está ejecutando conforme a lo planeado y de acuerdo a los objetivos que se están buscando. Debido a que siempre existen factores que no podemos controlar, es casi imposible que un plan se ejecute de manera perfecta, siempre existirán aunque sea pequeñas desviaciones de lo planeado pero es conveniente que revisemos lo que estamos haciendo y detectemos errores que podremos aprovecharlos para aprender de ellos y mejorar.

De aquí pasamos al cuarto paso el corresponde a la letra A, que a su vez significa Adecuación. La vida es de ciclos, de acciones repetitivas que nos permiten ir aprendiendo de ellas para mejorar. De esta forma, cuando terminemos un proyecto podemos hacer adecuaciones para que la siguiente vez que se repita tenga mejores resultados. En esto consiste la adecuación en hacer las mejoras pertinentes y los ajustes necesarios para que ciclo entre en una mejora continua.
 
  • Etapa y Generalidades
    Planeación Consiste en definir los objetivos a alcanzar, considerando los actores involucrados: Trabajadores, clientes, proveedores, competencia, etc.
    Debe contemplar tiempos, recursos disponibles, acciones concretas y hacerse por escrito.
    Ejecución Tomar las acciones pertinentes, no perdiendo de vista los objetivos, dirigiendo y coordinando los actores y recursos.
    Revisión Durante y después del término, es importante revisar los alcances conforme al plan original, para detectar si se alcanzaran los objetivos o nos estamos desviando
    Adecuación Seguramente encontraremos cosas por mejorar, identificaremos errores cometidos y fuerzas no consideradas en el plan. Aprovechemos eso para modificar el plan original y corregir el rumbo.
 
Ya sea que vayas a realizar una promoción, lanzar un nuevo servicio en tu taller, adquirir un equipo o empezar a trabajar con un cliente nuevo, te recomiendo llevar a cabo esta metodología. El tiempo que le inviertas se verá recompensado. (Ing. Alberto Quiroga, 2017)

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Uno más de la serie de videos de desarrollo empresarial
 
 

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Ing. Alberto Quiroga Venegas

El éxito de tu taller depende de que sepas a dónde dirigirlo y que lo hagas por el mejor camino.

Todos los días hacemos planes, aun sin darnos cuenta. Por ejemplo, cuando pensamos en que vamos a abrir media hora más tarde el taller porque vamos a pasar primero por una refacción, estamos haciendo un plan que involucra tiempos, espacios y materiales. Debemos calcular la ruta para ir a la refaccionaria, visualizar cuánto dinero debemos llevar o si vamos a negociar que nos presten la pieza. Hacemos cálculos mentales de tiempos de traslado y decidimos si nos conviene o no que nuestro taller permanezca cerrado con el riesgo de que un cliente ocasional llegue y se desconcierte al ver que aun no abrimos.

Si bien no está puesto por escrito, en realidad estamos planeando.

Pero qué pasa cuando hablamos de proyectos de mayor importancia, como calcular nuestra capacidad de respuesta ante un cliente que nos pide que le reparemos 20 unidades por semana, o cuando pensamos en adquirir un equipo de alineación para dar un servicio adicional. En ese momento requerimos de planear de una forma más seria y ordenada.

Los planes exitosos tienen la característica de que son capaces de disminuir el riesgo de fallar, porque buscan tomar en cuenta todos los peligros que se pueden presentar y los evitan.

Entre los requisitos para elaborar un plan exitoso, les puedo compartir los siguientes:

Nota

Las fechas marcadas en azul, son las fechas que tienen eventos, da clic en esas fechas azules para ver los datos de la conferencia programada en esa fecha.

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